Servicio Universal de Salud en México: ¿Qué implica para las empresas y sus colaboradores?
Cómo la integración del nuevo sistema público de salud afectará a todas las industrias mexicanas
En abril de 2026, el Gobierno de México formalizó la creación del Servicio Universal de Salud (SUS), un modelo que busca integrar la atención médica pública entre el IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar. El objetivo es que cualquier persona pueda recibir atención en cualquiera de estas instituciones, independientemente de su afiliación.
El decreto fue publicado en el Diario Oficial de la Federación y plantea una implementación gradual entre 2026 y 2028, incorporando expedientes clínicos compartidos, atención interoperable y una credencial única de salud.
¿Qué contempla el nuevo modelo?
De acuerdo con la información oficial difundida por autoridades federales, el Servicio Universal de Salud permitirá:
Atención médica en distintas instituciones públicas de salud.
Continuidad de tratamientos, aunque cambie la derechohabiencia.
Intercambio de expedientes clínicos electrónicos.
Acceso a urgencias sin importar la afiliación.
Gestión digital de citas y servicios médicos.
Integración gradual de servicios especializados.
La primera etapa operativa iniciará en enero de 2027 y priorizará:
Urgencias médicas.
Embarazos de alto riesgo.
Atención a infartos y eventos cerebrovasculares.
Continuidad de tratamientos complejos como cáncer e insuficiencia renal.
Vacunación y consultas de primer nivel.
¿Qué cambia para las empresas?
Es importante destacar que el nuevo esquema no elimina las obligaciones patronales relacionadas con el IMSS.
Las empresas continúan obligadas a:
Registrar correctamente a sus colaboradores.
Mantener el cumplimiento de cuotas obrero-patronales.
Garantizar el acceso de sus trabajadores a las prestaciones de ley en materia de seguridad social.
En otras palabras, el acceso universal a servicios médicos no sustituye la responsabilidad patronal ni modifica el marco legal vigente en materia de seguridad social.
Para las áreas de Recursos Humanos y Nómina, este nuevo escenario incrementa la relevancia de:
Mantener expedientes laborales correctamente integrados.
Asegurar altas y movimientos afiliatorios oportunos.
Fortalecer la trazabilidad de la información del colaborador.
Garantizar procesos administrativos alineados con la normatividad vigente.
Un reto operativo para el sistema de salud
La integración del sistema público de salud representa uno de los proyectos más ambiciosos de los últimos años en México. Sin embargo, su implementación también plantea importantes desafíos operativos y presupuestales.
Actualmente, distintas instituciones públicas de salud enfrentan presión por saturación hospitalaria, tiempos de espera, disponibilidad de especialistas y abasto de medicamentos. Diversos analistas y especialistas del sector han señalado que la capacidad operativa será un factor crítico para lograr una implementación eficiente del nuevo modelo.
En opinión de Ángel Pérez, director de IntegraPlus, el principal reto estará en garantizar que la ampliación del acceso venga acompañada de infraestructura, personal médico y capacidad operativa suficientes para responder a una demanda creciente, sin comprometer la calidad del servicio.
Capital Humano y cumplimiento: Una conversación cada vez más estratégica
La evolución del sistema de salud en México también obliga a las organizaciones a fortalecer sus procesos internos relacionados con seguridad social, nómina y administración de personal.
En un entorno regulatorio y operativo cada vez más complejo, las empresas necesitan estructuras que les permitan:
Reducir riesgos administrativos.
Mantener cumplimiento continuo.
Optimizar la gestión de nómina.
Ofrecer mayor certidumbre a sus colaboradores.
La gestión eficiente del Capital Humano ya no es únicamente una función administrativa: se ha convertido en un componente estratégico para la continuidad y estabilidad de las organizaciones.